Cómo aburrir a una embarazada – Frases típicas llenas de tópicos

Ay, el embarazo, esa maravillosa época en la que estás gestando un ser vivo en tu interior. Sí, esos meses que creías que serían perfectos y que no suelen ser así (lee sobre «mi embarazo»). El tiempo pasa lento y pesado, todo el mundo te pregunta, todo el mundo opina, todo el mundo sabe más que tú. Incluso la gente que no ha estado embarazada.¡Incluso muchos hombres!

Pero en fin, es lo que hay. Sin ningún tipo de acritud, sino más bien para que las que os sintáis identificadas podáis echaros unas risas, quiero hacer un resumen de las frases que más he escuchado durante el embarazo.

Algunas tienen base científica, pero otras me han dejado totalmente ojiplática. Eso sí, algo que he aprendido: a no hacer mucho caso de lo que me dicen ;).

¡Allá vamos!

 

La de la forma de la barriga

Un clásico. «Uyyyy… esa barriga tan redonda… va a ser niña, seguro». O su variante para niño «uyyyy… esa barriga tan alargada… va a ser niño, seguro». Si vuelvo a quedarme embarazada pienso llevar un conteo del número de veces que me dicen alguna de esas dos frases. Porque os dirán ambas. En el mismo día incluso. Y más aún: tras ir a la eco de la semana 20 en la que me confirmaron que iba a ser niña, todavía había gente que me decía «¿niña? ¿Estás segura? Es muy alargada esa barriga». Dónde va a parar hombre… mucho mejor la percepción de una barriga que un ecógrafo, ¡acabáramos!

 

La de comer por dos

No. Estando embarazada NO hay que comer por dos. Lo dicen todos los médicos, matronas, estudios… todo el mundo que sabe algo sobre el tema te lo dice. El problema está en la gente que no sabe sobre el tema o que le gusta opinar sin más. Desde un «tienes que comer el doble que ahora estás embarazada» (gente que yo creo que ha de tenerte un poco de envidia por estar más delgada que ellos) hasta un «ahora come todo lo que quieras que tienes excusa». ¿Excusa para qué? ¿Para engordar? Ya, claro. De los problemas de engordar demasiado en un embarazo (o de la diabetes gestacional) casi que mejor no hablamos, ¿no?

 

 

La de los remedios para las náuseas

Tomar té con limón, chupar un limón (sin té), beber yogur, comer avellanas, beber agua, no comer, comer una galleta media hora antes de levantarte… En ocasiones me recordaba a la cantidad de remedios que hay para quitar el hipo. Digo yo que a cada uno le servirá un remedio diferente, y que incluso habrá gente a quien no le sirve absolutamente nada.

Pero vamos. Sólo me ha faltado oír un «hacer el pino».

 

La de la barriga baja

Vale. Esta sí tiene base científica. Ya sabéis que antes del parto el cuerpo empieza a segregar una hormona llamada relaxina, que hace que la unión frontal de la pelvis (un cartílago llamado sínfisis púbica) se vaya relajando y estirando hasta casi cuadriplicar su anchura. Al abrirse la pelvis la cabeza del bebé tendrá más espacio para bajar y encajarse en la pelvis. Exteriormente parecerá que la barriga ha bajado, lo cual es cierto. Además la futura madre recuperará un poco de espacio para su estómago y pulmones, hecho que agradecerá bastante.

Es decir, sí es verdad. La barriga baja antes del parto. Pero esto puede suceder 3 semanas antes o incluso el mismo día del parto.

De todas maneras lo que nos ocupa aquí es la frase «uuuuy qué poquito te queda, está muy baja esa barriga ya». Hasta las cajeras de los supermercados opinan. Y entre ellas. «Nada, le tiene que bajar más, está muy alta aún». Cada día y cada persona te dirá algo diferente. Muy aleatorio todo. Sin ningún sentido.

 

 

Lo mejor de todo es cuando estando de siete meses y medio me dijeron esa frase «bueeeno, tienes la barriga muy alta aún, todavía te queda». Pues… mes y medio me queda, vamos, que gracias a dios que aún está alta.

 

La de la belleza

Esta es de las que a veces es cierto y a veces no. «Qué cutis te está dejando el embarazo» me decían a mí. Que si lo tenía liso, hidratado, sin manchas… todo por obra y gracia de las hormonas.

Claro. Porque el hecho de que por primera vez en mi vida estoy dándome crema de día y crema de noche a la cara seguro que no está influyendo nada… Y claro, seguro que el no tener granos o manchas previas (suerte que tiene una) tampoco influye. Pero no, oye. Que si estás embarazada todo el mundo alabará tu piel.

 

La de hacer mucho pis

Ui, una frase marca de la casa. De mi abuela, así que tiene algo de excusa la mujer, que es mayor ya. «Si haces mucho pis por la noche es que va a ser niña». Parece ser que su argumento es que las niñas son más «meonas» que los niños.

Me dejó totalmente sin palabras.

 

La de «cuando se te hinche la nariz y morros»

Sólo la he escuchado una vez pero se me ha quedado grabada para toda la vida. «El día que se te hinche la zona de la nariz y de los labios, es que vas a dar a luz». Me la dijo una dependienta en una tienda. No la conocía de nada.

Cualquier comentario adicional que haga sobre esta frase sobra.

 

La de salir a caminar

Dios mío. A veces te hacen dudar sobre si estás preparándote para ser madre o para participar en los juegos olímpicos. Aquí la gente une en sus frases tres características diferentes. La primera, el tiempo que debes caminar. Desde «todos los días media hora» hasta «todos los días dos horas». Así, sin tener en cuenta que quizás, si estás trabajando, sacar de tu tiempo 2 horas diarias es básicamente imposible. A no ser que no duermas. Y dormir es de lo que más te va a apetecer cada día.

La segunda es la de la velocidad. «Tienes que caminar rápido, no sirve de nada que en el trabajo tengas que caminar o estar de pies» versus «pasear, lo que tienes que hacer es pasear lentamente, no hace falta que vayas a carreras».

Y la tercera es el motivo: «caminar es bueno para que se coloque el bebé» -mentira, tuvieron que hacerme una vce, y caminaba muchísimo… «Caminar es bueno para el parto» -frase oída desde el tercer mes. Por supuesto que a lo malo lo único que añadirán es un «caminar es bueno». Que además, es irrefutable.

Y yo me pregunto: ¿y las embarazadas con riesgo que tienen que hacer reposo total casi los 9 meses? Ahí lo dejo.

 

 

La de gatear

Va un poco unida a la frase anterior y a la situación que viví en la que el bebé estaba en posición podálica en lugar de cefálica: gatear para que se dé la vuelta.

No, no me funcionó. Y no, aunque hay gente a quien le ha funcionado, no tiene base científica. A eso le podemos añadir un listado de posturas de yoga recomendadas con las que «vas a facilitar que el bebé se dé la vuelta». He estado 8 meses haciendo yoga, y casualmente todas esas posturas, diariamente. Ya sabéis que no, no funcionó nada.

 

La de «color de rosa»

«Pues hija, yo no me enteré de ninguno de mis embarazos«. Muchas veces seguido de un «y trabajé hasta el día que me puse de parto«. Esta frase es odiosa, a no ser que hayáis tenido uno de estos embarazos de unicornios que llamo yo, por lo inverosímil que parece sus existencia a primera vista.

Yo creo que existe una verdad global y compartida por toda la humanidad: las personas cuando nos quejamos necesitamos que nos reconforten con experiencias similares. «Mal de muchos, consuelo de tontos». Pero funciona. Así que por favor, no me digas que todo va a mejorar, que existen embarazos maravillosos y que yo… no estoy teniendo uno de ellos. ¡Realismo y empatía por favor!

 

La adivinación del futuro

«Te queda lo peor». Sí, te lo sueltan así y te quedas pensando «pues vaya, gracias por los ánimos ¿no?». Que sí, que sé que lo que viene no va a ser de color de rosa (que nooo, que no lo será), pero quizás un poco de tranquilidad y paz mental antes de la tormenta no viene mal, ¿no?

 

Las de los partos

Aquí he tenido suerte y las pocas veces que alguien me ha intentado contar su parto le he frenado en seco. «No quiero saber». Pero, ¿qué manía hay con contarte lo horrible o maravilloso que ha sido su parto? Eso sí, no he podido librarme de más de un «¡pues yo di a luz sin epidural!». Pues… bien por ti.

 

La de métodos para provocar el parto

¡Típica! Desde mantener relaciones sexuales, a comer picante, a andar en cuclillas. Pasando por bailar, por hacer ejercicios, por caminar (ah sí, que no lo dije, que caminar «también sirve» para provocar el parto).

Las únicas con un poquito de base científica son la de las relaciones, ya que el semen contiene prostaglandinas, que son unas sustancias que de hecho se emplean en los hospitales para inducir el parto, y la de masajear el pecho para segregar oxitocina y que de esta manera se desencadenen las contracciones. ¿Funciona 100%? Obviamente no.


¿Y vosotras qué habéis escuchado en vuestros embarazos? ¿Añadiríais alguna frase más a esta lista de tópicos?

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