Día 1:
Comenzamos la historia un lunes por la noche. La cojo en brazos para dormirla como hago en las siestas (de los fines de semana, entre semana duerme la siesta en la guardería). Cae redonda a los pocos minutos pero cada vez que intento sentarme (y ni hablar de tumbarme con ella) se despierta. Tras una hora y veinte en brazos consigo dejarla en la cama y dormirme yo también. No pasan ni tres horas cuando se despierta buscando teta. Le digo que no pero grita, berrea, vocea… lo está pasando realmente mal. No quiere agua, solo quiere teta, contacto. Se lo doy. Ni siquiera chupa, simplemente se mete el pezón en la boca y a los 3 segundos está frita. Una hora después se vuelve a despertar, pidiendo teta. Le doy, ya me hago a la idea de que hoy no es «la» noche. Bebe como si estuviera muerta de sed. A las 2 se vuelve a despertar, quiere contacto y chupete. A las 3 igual. A las 4:30 aceptó beber primero agua pero no le convenció, volvió a la teta. Aguanta a las 6:$5, que intenta dormirse ella sola pero tras 20 minutos vuelve a lo conocido: teta. Y hasta las 8 de la mañana.
Resultado del primer día de destete nocturno: seis despertares, teta siempre excepto para dormir
Día 2:
La duermo a la teta, a ver si puedo dejar esta toma y quitar el resto. Pero el primer despertar es tremendo, se despierta frenética, buscando teta como loca. Me pilló algo descolocada (dormida, lo reconozco) y no opuse la suficiente resistencia. Pensé que así se quedaría más tranquila pero no. El resto de despertares (5? 6?) son iguales, entre gritos y lloros.
Resultado del segundo día de destete nocturno: un desastre, con teta y peor que antes de empezar.
Día 3:
Tras analizar la noche pasada, decido que para destetar voy a tener que dormirla sin teta. Esta vez me pongo el porteo, no tengo los brazos para aguantar otra hora y veinte con ella a pulso. Ha venido ella sola a pedir que la cogiera para dormirse, en 15 minutos está tumbada en la cama con chupete, sin un solo lloro. Una hora después (las 21:30) se despierta con un gran berrinche, pero sin pedir ni buscar teta. Le dura unos 15 o 20 minutos pero se duerme, en brazos, de pie, acunando.
A las 23 vuelve a despertarse llorando. Sigue sin pedir teta pero sin aceptar agua. Me cuesta cogerla, no se deja. Viene el papá a ayudarnos con un método que he acabado denominando el «método padre – rebote»: si le digo que le va a coger papá, deja de llorar y se aferra a mí con fuerza. Y se queda dormida. Tardé casi una hora en poder echarla en la cama, no podía ni sentarme. De esta acabo con unos brazos como Popeye, y sin necesidad de espinacas.
Siguientes despertares: a la 1, a las 3 (aquí sí pidió teta, recurrimos de nuevo al padre), a las 4, a las 5:50… En total 9 despertares, cada cual más corto y con menos lágrimas.
Al despertarse esperaba que me pidiera teta (ya había sol) pero no dijo nada. Bebió agua en el biberón (que durante la noche no quiso) y nos fuimos a desayunar. Así sin querer parece que voy caminando hacia un destete total que no me había ni planteado.
Día 4:
Totalmente destrozada de cansancio, me pongo porteo para dormirla. A las 20:30, como siempre, cae rendida. Poco tiempo puedo dormir… a las 21:50 se despierta y hacemos el método padre – rebote, y en 3 minutos está dormida. Aguanta hasta las 00:40, el intervalo más largo de estos días, y al despertar tuve que ponerme de pie a acunar. Todo para una hora: a la 1:40 se despertó de nuevo y tardé 40 minutos en poder echarla. Ella se quedaba dormida rápidamente pero cada vez que intentaba acostarla se despertaba. A las 3:30 volvía a despertarse, esta vez me costó «sólo» 20 minutos. Y hasta las 5:15, que conseguí dormirla en brazos pero sentada yo, cantándole una canción.
Lo que no canté es victoria porque a la media hora se despertó buscando teta que no le di… me puse el porteo y vino el padre a ayudarme de nuevo. Hasta las 7 de la mañana, que porteé de nuevo (¿que si he dormido con el porteo puesto? Desde las 5:45 sí) y aguantó media hora dormida. El despertar fue apoteósico, una rabieta como si fueran las cuatro de la tarde. Le ofrecí teta (ahí donde me véis, le pregunté si quería) y su respuesta fue «no».
Resultado del cuarto día de destete: 7 despertares
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