Visitando cenotes con niños

Como supongo que ya sabes, viajamos en coche por la península de Yucatán con nuestra hija de dos años. Bueno, de 23 meses pero casi casi cuentan como dos años. En nuestro viaje además de ver ruinas mayas y ciudades coloniales, también pudimos disfrutar de los cenotes que se encuentran por toda la zona. Hay tantos que nos costó elegir cuáles visitar y más yendo con una peque que no sabía nadar y tampoco era muy fan del agua.

Por ello te vamos a recomendar los que nos parece que son los mejores cenotes para visitar con niños en Yucatán (bien cerquita para una excursión desde Riviera Maya).

Cenote Hacienda Selva Maya

 

sdfg

En recepción venden entradas para visitar el cenote Ik Kil, que se encuentra a apenas 10 minutos en coche del hotel. Compramos nuestras entradas y nos vamos rápido ya que son las 15:30 y cierran a las 17.

Los cenotes son una especie de pozos naturales que se forman en zonas calizas en los que te puedes bañar. A veces están conectados con ríos subterráneos. En la península de Yucatán hay muchos cenotes y nosotros vamos a visitar unos pocos.

Este de Ik Kil es uno de los más famosos por su cercanía a las ruinas de Chichen y porque está abierto (es un gran agujero en el suelo) y tiene mucha vegetación que cuelga desde arriba.

Los chalecos salvavidas son obligatorios y están incluidos en el precio. Lucía y yo no nos vamos a bañar, vamos solo a hacer fotos, así que el único que coge un chaleco es Pedro. Hay duchas, baños, zona de cambiadores con taquillas, un bar… se nota que es turístico y está muy bien preparado.

Para bajar han acondicionado unas escaleras de piedra, anchas, que rodean toda la pared por el interior hasta que se llega al agua. Por el camino hay miradores en los que paramos para hacer fotos. Lucía va en el porteo pero no le acaba de gustar mucho que no haya luz y que al fondo haya agua… pero bueno. Se dedica a ver a su papá nadar en el agua (cuando se mete grita “nooo! Saliir!”).

 

No hay ni 40 minutos de distancia así que decidimos hacer una parada intermedia para visitar dos cenotes: Xkekén y Samula.

La entrada cuesta 125 pesos pero incluye el acceso a ambos cenotes. Primero vamos a Samula, donde pagamos 25 pesos por un chaleco y en los baños que hay nos cambiamos de ropa. Este cenote no es como el que vimos ayer: no son abiertos sino que están dentro de una cueva cerrada, con sus estalactitas y sus estalagmitas. En el techo hay un agujero pequeño por el que entra luz pero ambos tienen iluminación artificial.

Es una auténtica pasada poderse bañar allí la verdad.

Nos metemos por turnos en el agua y disfrutamos del rato que estamos allí.

Después cambiamos de cenote y vamos al siguiente, parecido. Preciosos son, de verdad.

Nuestro plan es llegar sobre las 11:30 a la hacienda Selva Maya. Esta antigua hacienda la han reconvertido en un área de actividades deportivas. Nosotros no vamos a hacer tirolina, ni bicicleta ni nada, simplemente queremos bañarnos en el cenote que tienen y comer en su buffet.

El cenote es tipo Ik Kil pero menos profundo, y tiene una cascada que cae desde la superficie.

Lucía no se quiere poner chaleco así que nuevamente nos turnamos para bañarnos en el agua. Está fresquita pero se agradece. Además no hay mucha gente. Eso sí, como en todos los cenotes aquí también hay pececitos así que hay que estar moviéndose en el agua porque si te quedas quieto te muerden las pielecillas muertas del cuerpo.

Comentarios